La Alicia del siglo XXI

La pasada semana, en las clases de la asignatura autodenominada por el profesor como ‘Periodismo cultural’, aunque en realidad se llame ‘Crítica de teatro’, reflexionábamos sobre si eran más o menos lícitas y correctas las reinterpretacions que Calixto Bieito  o Tomaz Pandur hacían de óperas clásicas tales como Madame Butterfly o Hamlet. Cuando una obra (ópera, cuento, novela, película y demás) es reinterpretada se puede modificar su continente, el modo de contar la historia, así como su contenido, la propia historia, el relato en sí. Bieito es muy dado a introducir los desnudos y el sexo en sus adaptaciones; ¿es una forma de atraer a más público o solamente se trata de mostrar sin tapujos elementos que ya aparecen en la propia obra original? Pandur, por su parte, dió el papel de Hamlet a una mujer, Blanca Portillo, tal vez, precisamente, porque en la época en la que empezó a interpretarse la citada obra las mujeres tenían prohibido actuar y eran los mismos hombres los que encarnaban los papeles femeninos.

Este debate sobre la reinterpretación o la adaptación de los clásicos es perfectamente aplicable a la nueva película de Tim Burton, Alicia en el País de las Maravillas. Además de haber disfrutado con la cuidadísima y colorida estética de la película, con las interpretaciones de los siempre geniales Johnny Depp y Helena Bonham Carter y con personajes tan graciosos y entrañables como los gorditos, me ha encantado encontrarme con la Alicia heroina capaz de derrotar al enorme y peligroso dragón (tarea habitualmente reservada a príncipes azules y a otros osados, condecorados y apuestos caballeros), con la Alicia que no se conforma con casarse con un Lord (de escasa gracia y belleza, dicho sea de paso) aunque eso le suponga una vida llena de lujos y comodidades, y con la Alicia mujer de negocios (y, además, si no recuerdo mal, vestida con pantalones), que emprende una larga travesía hacia China con el fin de descubrir nuevos mercados. La ruptura de continente y contenido llevada a cabo por Burton ha dado lugar a una historia cuya trama está al nivel de lo que, afortunadamente, va ocurriendo en la realidad, que la mujer está cada vez más presente allí donde solo el hombre tenía cabida.

Y a vosotros, ¿qué os parece la Alicia del siglo XXI?

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