Raquel

Una vez por semana le gustaba darse un baño relajante. Llenar la bañera de agua caliente, echar las sales de baño, rodear la tina de velas aromáticas e incienso y sintonizar Radio Clásica. Sin embargo, siempre debía hacerlo a escondidas de sus padres porque no les gustaba que gastara tanta agua por mero capricho. Así que los sábados por la mañana se levantaba temprano para disfrutar de su ritual semanal mientras todos en casa dormían. Era el plan perfecto para comenzar el fin de semana. Apenas media hora después salía de la bañera y lo recogía todo concienzudamente para no dejar ningún rastro.

Después de su baño relajante solía quedarse parada durante un rato delante del espejo. Le gustaba mirarse en el espejo. Se peinaba el pelo lentamente, esa larga cabellera negra que todos decían que había heredado de su abuela Petra; de hecho, todos decían que se parecía mucho a ella. Melena azabache, tez blanca y ojos azules. Y el hoyuelo, ese pequeño hoyuelo que las dos tenían cerca de la comisura derecha de la boca. Las pecas, por el contrario, procedían de la familia materna. No le gustaban porque le hacían parecer una niña y ya casi iba a cumplir los dieciocho. El color de sus ojos sí le gustaba.

Tras analizar detenidamente su rostro y vigilar que el acné estuviera controlado, solía detenerse a observar su cuerpo. Le gustaba su cuerpo porque no era ni gruesa ni delgada, tenía curvas y eso le parecía sexy. Pero debía hacer algo más de deporte para deshacerse de esa molesta barriguita que tanto odiaba. No tenía mucho pecho, pero eso no le preocupaba, al menos de momento.

Escuchó ruidos por la casa, de modo que se vistió rápidamente. Pero justo cuando iba a salir del baño, llamaron a la puerta.

– Raúl, ¿estás ahí? ¿Quieres que juguemos una partida a la Play antes de que se levanten papá y mamá? 

Raúl se miró de nuevo en el espejo y vio cómo Raquel se desvanecía entre el humo del incienso que todavía se respiraba en el ambiente.

One Reply to “Raquel”

  1. …brutal.
    Com sempre, fas dels finals una cosa meravellosa.
    Sense paraules.

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